La Dislexia

Programas para niños y adultos con dislexia

Algunos objetivos: aumentar la autoestima, ayudarlos a alcanzar su máximo potencial de aprendizaje, brindarles los conocimientos del funcionamiento de nuestro cerebro y los procesos de aprendizaje...

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Técnicas Brain Gym ® y Método Tomatis ®

La metodología que proponemos supera todo tipo de los actuales problemas de aprendizaje que no constituyan casos clínicos severos. Esta metodología utiliza distintas técnicas de integración cerebral.

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Tratamiento de problemas de aprendizaje

Nuestros tratamientos para los problemas de aprendizaje se basan en el aprendizaje basado en el movimiento y en la estimulación sensorial auditiva.

“Hay problemas evidentes, como los resfríos, los huesos rotos o la falta de visión, pero hay otros no tan evidentes, como los que subyacen a un aprendizaje lento o a un comportamiento inadecuado. Las causas más comunes del aprendizaje lento y el mal comportamiento tienen que ver con una inadecuada integración sensorial en el cerebro del niño. Estos problemas de integración sensorial no son evidentes, pero ocurren en niños de todo el planeta, haciendo que algunos niños brillantes presenten dificultades de aprendizaje en la escuela, y que otros con padres ejemplares y un entorno de crecimiento positivo exhiban mal comportamiento”.

Aprender es una función de todo el conjunto del sistema nervioso. Un niño tiene problemas para leer cuando sus sistemas sensoriales no le aportan los datos que necesita para procesar las marcas de una página. Cuanto más coordinadamente trabajan los sistemas sensoriales, más se aprende y más fácil es aprender. El aprendizaje parte de las sensaciones de gravedad y del cuerpo. Aprender a sentarse derecho, a sacudir un sonajero, o bajar las escaleras o a sostener un lápiz desarrolla la capacidad del cerebro para aprender a hacer cosas más complicadas. Cuando el niño desarrolla las destrezas del nivel sensomotor, es más capaz de aprender a sumar dos números, a escribir una frase o a relacionarse con sus compañeros.

El sistema vestibular se encuentra conectado directamente a la cóclea del oído interno y es responsable de las funciones de balance, coordinación, tono muscular, ritmo y conciencia del cuerpo en el espacio que le rodea. Juega un papel clave en la organización de las respuestas motrices y la postura. El sistema vestibular, junto con la estimulación propioceptiva, tiene un importante impacto en la atención y en la regulación emocional. Una vez que estos sistemas se encuentran funcionando adecuadamente, somos más capaces de participar en actividades cerebrales de más alto nivel, como lo son la lectura, la escritura y el lenguaje expresivo.

Una estimulación sensorial auditiva podría describirse de algo así como pequeños "masajes" a todos las partes intervinientes en la recepción de las sensaciones acústicas o sea, el oído en su totalidad: parte externa, media e interna, y dentro de esta última etapa el vestíbulo y la cóclea con todas sus proyecciones corporales y cerebrales. Ahora bien, respecto a este último, el cerebro es un sistema abierto, flexible y maleable. Tanto filogenéticamente como ontogenéticamente el oído es el primer órgano de nuestros sentidos en desarrollarse desde el cuarto mes y medio de gestación y está muy involucrado con los primeros circuitos básicos del cerebro –aquellos que regulan la vida neurovegetativa-.

¿Hasta qué punto es importante el movimiento para el aprendizaje? CARLA HANNAFORD señala que el sistema vestibular (oído interno) y el del cerebelo es el primer sistema neuronal en madurar. Los canales semicirculares del oído interno y los núcleos vestibulares son una fuente de recopilación y retroinformación para los movimientos Activan también el sistema activador reticular: Importante para la atención. Muchos estudios sugieren la existencia de fuertes vínculos entre el cerebelo, la memoria, la percepción espacial, el lenguaje, la atención, la emoción, las claves verbales, e incluso la toma de decisiones. La zona cingulada anterior es particularmente activa cuando se inician nuevos movimientos, lo que parece unir movimiento y aprendizaje. También está implicado en la conducta emocional compleja. Sabemos que el ejercicio aporta oxígeno al cerebro y también neurotropinas que mejoran el crecimiento de las sinapsis. El ejercicio desencadena la producción de BDNF, factor neurotrófico que realza la cognición fomentando la capacidad de las neuronas para comunicarse mutuamente.

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